Quiénes somos

Un software que sabe lo que es un antes y un después

Podríamos haber hecho una herramienta que valiera para cualquier negocio. Habría sido más fácil de vender y mucho más fácil de construir. Elegimos lo contrario: entender un solo oficio hasta el fondo y cubrirlo entero.

Cómo llegamos aquí

La cuenta que no salía

Ninguna clínica nos dijo «necesito un CRM». Nos dijeron cosas mucho más concretas, y todas apuntaban al mismo sitio.

El punto de partida

Siete herramientas para una sola clínica

Una agenda por un lado. Las fichas de paciente en carpetas, o en un procesador de textos. Los consentimientos informados firmados en papel y escaneados a mano. La facturación en otro programa que no habla con nadie. Los recordatorios, desde el móvil personal de quien estuviera en recepción. Y una hoja de cálculo haciendo de pegamento entre todo lo demás. Funcionaba, sí: a base de que alguien se acordara de todo.

El primer intento

Lo genérico entiende de contactos, no de pacientes

Probamos lo que había: plataformas que sirven para una inmobiliaria, una gestoría o un gimnasio. Y ahí está el problema. Un software genérico gestiona «clientes» y «eventos». No sabe qué es una valoración prequirúrgica, ni qué es un consentimiento informado, ni por qué una rinoplastia no se agenda en el mismo quirófano que una sesión de medicina estética. Cada clínica acababa doblando el software a mano hasta que se rompía.

La decisión

Elegimos un solo oficio

Decidimos ir en vertical: renunciar a «vale para cualquier negocio» para poder decir «sabe lo que haces». Es una renuncia cara — el mercado se estrecha de golpe — pero cambia la conversación: en vez de explicarle al software cómo funciona una clínica, el software ya llega sabiéndolo.

La parte difícil

Un módulo suelto no arregla nada

Aquí es donde la mayoría se detiene, y lo entendemos: hacer una agenda bonita es asumible; hacer la agenda, la ficha clínica, los presupuestos, los consentimientos firmados, la facturación con Verifactu, el control horario y los cobros online es otro orden de esfuerzo. Pero cada pieza que falta reabre una hoja de cálculo, y una hoja de cálculo abierta se lleva por delante todo lo demás. Completo o no sirve.

Hoy

Y encima, que conteste el teléfono

Lo último que añadimos no fue una pantalla, sino a alguien que atiende: agentes de voz y WhatsApp que cogen la llamada a las diez de la noche, resuelven la duda, agendan la cita y dejan el rastro dentro del historial. Porque el trabajo administrativo de una clínica no ocurre en horario de oficina.

Qué implica ir en vertical

Todo lo que una clínica hace en un día, dentro

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Plataforma. No una por tarea: la agenda, la ficha clínica y la factura son el mismo sistema.

24/7

La recepción con IA no cierra: contesta, filtra urgencias y agenda de madrugada.

0

Hojas de cálculo necesarias. Si hace falta una, es que nos falta una función.

100%

De la facturación con Verifactu integrado, sin programa de contabilidad aparte.

Cómo trabajamos

Tres cosas que no negociamos

Lo revisa quien trata pacientes

Ninguna función entra porque quede bien en una demo. Entra cuando un cirujano o un médico estético en activo confirma que le ahorra tiempo un martes a las once.

Los datos clínicos no son datos cualquiera

Ficha clínica, fotografías, consentimientos y facturas viven con trazabilidad: quién lo hizo, cuándo y desde dónde. Si algún día te lo piden, está documentado.

Al otro lado hay una persona

La IA atiende a tus pacientes; a ti te atendemos nosotros. Cuando algo no va, contesta alguien que conoce tu clínica, no un número de ticket.

¿Lo vemos con tu clínica delante?

Media hora basta para saber si esto encaja con tu forma de trabajar. Y si no encaja, te lo diremos.